Entrevista a Ilan Sheinfeld

Cuéntanos algo sobre ti.

Soy un escritor judío israelí. Escribo “judío” antes que “israelí” porque considero que mi escritura es ficción judía. Mis padres son sobrevivientes del Holocausto. Mi madre (ya fallecida) nació en Shedletse, una ciudad a 45 km de Varsovia. Mi padre nació en Nowoselitse, un pueblo sobre la frontera de Rumania y Austria. Al ser un hijo de segunda generación, en una familia que guardó silencio sobre el Holocausto, crecí con huecos en mi conocimiento sobre mi historia. Esos agujeros negros son la fuente de mi escritura. Como soy homosexual y uno de los primeros hombres israelíes en salir del armario a principios de los ochenta, el conflicto entre el judaísmo y la homosexualidad también es un tema principal en mi escritura.

Durante muchos años fui periodista y editor literario en el diario de izquierda Al Hamishmar, que cerró en 1992. Luego comencé una carrera como vocero del teatro Cameri de Tel Aviv y, en consecuencia, abrí una agencia de relaciones públicas, que trataba, principalmente, con institutos culturales y con artistas. En el 2002 dejé de trabajar en el área de relaciones públicas. En la actualidad, enseño escritura creativa y trabajo como editor literario y editor en Shufra for Fine Literature, una editorial que abrí en 1998.

 ¿Cómo empezaste a escribir libros? ¿Cuándo te diste cuenta de que te apasionaba?

Comencé a escribir cuando tenía 14 años. Nunca me detuve. A los 16, mi padre me dijo que creía que debía ser docente y no escritor porque los escritores tienden a ver el mundo en blanco y negro cuando este tiene muchos colores. También me dijo que los escritores no viven de su trabajo, pero que los docentes sí podían hacerlo. Le contesté que era demasiado tarde. Estaba convirtiéndome en escritor.

Dos años más tarde, me compró una máquina de escribir. “Si insistes en ser escritor —me dijo—, aquí está tu regalo por tu decimoctavo cumpleaños. Desde ahora, utiliza tu máquina de escribir en lugar de la mía”.

A los 21 años, me sorprendió al decirme que había encontrado un editor que publicaría mi primer libro de poesía. “Le pagaré mucho dinero —me dijo—. Este libro será tu documento de identificación literaria. Pero, si quieres lograr más en el campo literario, tendrás que conseguir premios y becas”.

Por supuesto que lo hice. Hice lo que él esperaba de mí. Gané el Premio israelí de Literatura del Primer Ministro en dos ocasiones (1990 y 2015) y muchos premios más. Entonces, mi padre utilizó el mismo truco con mis estudios académicos. “Te pagué el primer año de universidad. Sin embargo, no puedo pagar más que eso. Si quieres continuar estudiando, tendrás que ser un alumno excelente y conseguir becas”. Lo hice. Terminé una maestría en Literatura con honores en la Universidad de Tel Aviv en 1986.

Así, escribir fue y es una pasión desde los 14 años. Escribo poesía, novelas, libros infantiles, guías para escritores, libros de investigación, obras de teatro y manuscritos. Escribo a diario. Para mí, un día sin escribir es un día horrible.

¿Quiénes son tus autores favoritos a la hora de leer? ¿Algunos de ellos te inspiró para comenzar a escribir?

En cuanto a la ficción, no hay duda de que Gabriel García Márquez tiene una influencia dominante sobre mí. También me encanta Marguerite Yourcenar, Salman Rushdie y Stefan Zweig. En poesía, muchos poetas hebreos influyeron en mi escritura, comenzando por la edad de oro de la poesía hebrea en España. En cuanto al drama, Herold Pinter y el autor israelí Hanoch Levin tuvieron una gran influencia sobre mí.

¿Tenías algún autor o libro favorito cuando eras chico?

Cuando era joven, leía muchos libros. Tenía una pequeña biblioteca en mi vecindario y estaba enamorado del bibliotecario. Todos los días me llevaba dos libros para leer y solía leer el primero camino a casa. Isaac, el bibliotecario, murió en la guerra de 1967, y eso me rompió el corazón. Por fortuna, encontré la biblioteca principal en Ramat Hasharon, el suburbio donde crecí, e iba allí a leer. No recuerdo los libros que leía de niño.

¿Qué hay de ti en los personajes de tus libros?

Todos mis personajes son proyecciones de mí mismo ya que, a diario, transfiero mis sentimientos hacia ellos. Trabajo con el mismo método que enseño a mis estudiantes de escritura: sentarse y escribir todos los días. Utilizar el estado de ánimo. Al momento de escribir, este es una puerta a un espacio emocional, o “habitación”. No hay que tratar de cambiar el estado de ánimo ni ocultarlo. Hay que escribirlo. Es la única manera de hacer que la escritura sea emocionalmente auténtica y que los personajes estén vivos.

¿Cuál es el personaje que más te costó y cuál es el que más te gusta?

Ellos son mis hijos e hijas. A veces me cuesta mucho comprenderlos y saber qué quieren. Así que los entrevisto. Les hago preguntas como “¿Qué quieren de mí?” o “¿No puedes detenerte?” y los dejo responder. Debo admitir que, con los años, descubrí que soy una orquesta de muchas voces. En realidad, todos lo somos. Solo toma tiempo, esfuerzo y coraje quitarse la máscara y el ego para oír las voces y permitirles cantar su canción.

¿Investigas para las novelas?

Sí, investigo mucho. La primera es una investigación emocional. Trabajo con mis emociones, sueños, fantasías, ansiedades y pasiones. Esto no es para nada sencillo. Luego está la investigación intelectual. Esto lo hago en una biblioteca, donde voy a buscar libros y artículos sobre los temas con los que estoy trabajando. Después de leer y resumir los libros y artículos, escribo un primer borrador. Luego, suelo viajar para visitar aquellos lugares sobre los que escribo. Debo sentir el clima, comer la comida local, tener sexo con los locales y conocer la moda, la música, la danza y el arte del lugar, sin mencionar su geografía y topografía para poder escribir con corrección.

¿Tienes algún lugar y horario especial para escribir? ¿Es algo que programas y nadie debería osar interrumpirte, o haces varias cosas al mismo tiempo?

Hasta que nacieron mis mellizos (con la ayuda de una madre sustituta en Nueva Delhi, India), escribía tres “hojas matutinas” todos los días y luego continuaba durante seis horas después de mi siesta, de 16:00 a 22:00. Después de eso, salía a ver amigos. Desde que nacieron mis hijos, en abril del 2012, me convertí en un padre homosexual soltero. Por eso me considero “una madre escritora”: escribo cuando puedo.

La escritura matutina es necesaria. Los niños saben que debo escribir tres páginas apenas me levanto y que no deben molestarme. Les doy de comer y me voy a escribir. Durante el día, cuando están en la escuela, hago treinta minutos de aeróbicos, como y escribo al menos tres páginas en mi máquina de escribir. Cuando se van a dormir, suelo escribir una publicación diaria para mi blog. Así que, por lo general, escribo tres veces por día. Ahora [marzo del 2020] todos estamos encerrados por la pandemia del coronavirus, por lo que no hay escuela ni trabajo ni dinero. Así que debo esforzarme por encontrar algo de tiempo para mí.

¿Por qué decidiste traducir tus libros?

Mi trabajo literario es judío pero internacional. Es subversivo en el sentido que utilizo personajes israelíes históricos a los que les infundo algo de mí. Reinvento el homoerotismo dentro de la historia judía. También tiendo a forzar la ficción y la imaginación por encima de la historia. Como también soy un canal, escribo sobre cosas que se adelantan a su tiempo, como la conexión de la magia y las condiciones medioambientales en el planeta, el chamanismo y el naturalismo, personajes proscritos o marginados (prostitutas judías, piratas y mártires judíos, mesías judíos, etc.).

¿Tienes alguna otra pasión además de la escritura?

Hace casi cuatro años, dejé el vecindario antiguo más hermoso de Tel Aviv, Neve Tsedek, donde había vivido por 33 años, y me mudé a Tuval, un pequeño poblado semirrural de 300 personas, sobre la montaña, al norte de Israel. Aquí volví a conectarme con mis pasiones de cuando era niño. Crío a mis hijos en una casa grande, junto con un perro, dos gatos y 500 metros de tierra, donde tengo mi huerta con árboles frutales y verduras. Todos los días, cuando me canso de escribir, editar y mirar el monitor, salgo a trabajar en mi jardín. También adoro la música y toco la armónica y la guitarra, pero no esperen que toque para otros. Soy un principiante. Toco solo para mí. También leo las cartas del tarot, pero evito leerlas para otros porque lo hago demasiado bien.

 

Libros en español de Ilan:

Historia de un anillo

 

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